Ni rendición ni silencio: el PRI endurece su postura ante presión política
El partido acusa un intento de debilitamiento institucional a través de procesos judiciales. Alejandro Moreno sostiene que no cederán ante amenazas.
Frente a los recientes embates judiciales y políticos, el Partido Revolucionario Institucional ha endurecido su postura. Alejandro Moreno, su dirigente nacional, aseguró que el partido no se rendirá ni bajará la voz ante lo que considera una ofensiva política disfrazada de legalidad.
La frase “no nos van a doblar” ha comenzado a tomar fuerza en el discurso del PRI, no como consigna partidista, sino como una respuesta institucional a lo que consideran una amenaza al ejercicio legítimo de la oposición. El trasfondo, según observadores, es la percepción creciente de que el gobierno federal está utilizando las estructuras judiciales para disciplinar políticamente a sus adversarios.
Moreno ha sido uno de los líderes más críticos del actual régimen. Su papel en la consolidación del bloque opositor y sus constantes señalamientos sobre los vínculos del poder con el crimen organizado han generado incomodidad en Palacio Nacional. La ofensiva legal en su contra parece haber sido la respuesta.
Sin embargo, lejos de aislar al dirigente priista, el proceso ha provocado una respuesta sólida desde su base. El PRI no niega los señalamientos, pero insiste en que cualquier investigación debe estar basada en pruebas y no en motivaciones políticas.
La resistencia que ahora enarbola el partido se presenta como un mensaje para todos los actores políticos: el disenso no puede ni debe criminalizarse. La democracia, señalan, se construye con voces distintas, no con silencios impuestos desde el poder.




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